martes, 5 de junio de 2012
~ VIOLETA
Lo que me apasionaba realmente era la naturaleza, la belleza que realmente era el mundo exterior. Totalmente diferente a la ciudad, normalmente salía de casa en mi bicicleta, tomaba mi bolso con una botella grandísima de agua y mi cámara, mi cámara era casi un tumor en mi cuerpo, yo no iba a ningún lado sin ella. Donde quiera que fuera retrataba los momentos, la luz, los paisajes, las personas, los animales y la naturaleza; Las emociones de las personas, sus expresiones. Realmente yo no podría vivir sin mi cámara.
Normalmente salía de casa y me iba al prado saliendo del pueblo, a pasar la tarde, cuando oscurecía me iba a casa, a veces solo salía para despejarme de los problemas, y otras porque ya era lo habitual y me sentía llena; sentía que era una especie de droga, no podía vivir sin la naturaleza.
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